Gruta de Lecherines


El domingo amaneció despejado y a las seis de la mañana en Binéfar, ya se formaba un nuevo grupo que partía rumbo a Canfranc. Por el camino de la fuente de la Paja van ascendiendo, su objetivo es la cueva helada de Lecherines, un idílico rincón bajo el pico de Tortiellas. La primera parte de la ascensión discurre por un denso bosque de abetos centenarios y recias matas de boj, cuando la senda llega a las praderas de Gabardito ante nosotros se abre un paisaje inmenso de praderas blancas, rematadas con las verticales paredes del pico Lecherín y los mallos que lo escoltan. Desde aquí el camino parece suavizarse un poco hasta llegar a la mallata, donde una cabaña y una fuente invitan a hacer un pequeño descanso para retomar fuerzas. Por delante una elevada pendiente nos separa de nuestro destino, con paso lento pero continuo vamos ganando metros adentrándonos en una canal de gran belleza y sabor montañero que casi sin darnos cuenta nos conduce a la entrada de la gruta. Esto ya son palabras mayores, una lluvia de lágrimas heladas preside la entrada formando una gran lámpara , varias columnas se elevan hasta el techo y por cualquier parte aparece el hielo haciendo filigranas y equilibrios de fantasía. Es como estar en una catedral donde dar gracias por este Pirineo que nos rodea. Satisfechos emprendemos el descenso con las pilas totalmente cargadas, ha sido un fin de semana excelente para el club Litera que además ha disfrutado con la presencia de nuevos escaladores y montañeros.

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