Barranco Furco, Broto


Siete barranquistas del club partieron de Binéfar a las 8 horas para viajar hasta Broto, donde justo a la entrada del pueblo se encuentra el Barranco Furco, afluente del río Ara. Desde ahí y tras una aproximación de 20 minutos hasta la cabecera del barranco ya estaban prestos para el descenso de un cañón inédito para casi todos los participantes. Primera sorpesa: el descenso comienza en un dique de hormigon en el que hay que atravesar un estrecho vano que conduce directamente a la reunión del primer rápel. Luego dos largos rápeles conducen a la parte de resaltos del barranco. Las piedras estaban resbaladizas, así que hubo que poner cuidado. Segunda sorpresa: el barranco les regaló la vista con maravillosos paisajes donde se mezclaban los saltos de agua, las pozas, la luz tamizada por la abundante vegetación de las paredes y las curiosas formaciones y estratos propias del Flysch que el barranco atraviesa. Un par de buenos toboganes marcaron la nota divertida del descenso. Para finalizar la jornada, los participantes visitaron la bonita localidad pirenaica de Broto.

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