6ª Carrera Tozal de Guara


El domingo 9 de Junio, con una meteorología adversa, se celebró en Nocito la 6ª Carrera del Tozal de Guara, organizada por el club Peña Guara de Huesca. Son 21 km. de distancia, con un desnivel positivo acumulado de 1.400 m. que discurre por la cara norte del Tozal de Guara atravesando bosques, barrancos, prados y pedreras teniendo el Tozal de Guara (2.077 m.) como punto más alto. También se celebraba como novedad la 1ª Ingregral de Guara, con 42 km. y más de 3000 metros de desnivel positivo acumulado, prueba que hubo de acortarse y quedarse en 36 km. debido al tiempo atmosférico. Tomaron la salida de la carrera clásica a las 9:30 casi 90 corredores bajo una fina lluvia y el Tozal oculto por las nubes. Rápidamente recorrieron los dos kilómetros que les llevaron hasta el barranco de la Pillera, donde hasta seis veces tuvieron que atravesar el cauce, muy crecido por las lluvias del día anterior. Bien mojados ya por arriba y por abajo iniciaron la senda que les dirige a los collados de Chemelosas y Petreñales, atravesando un tupido bosque saturado de humedad. En el collado de Petreñales, con la mitad del desnivel superado, recuperaban fuerzas en el avituallamiento y control de paso. A continuación una tregua en el raso de los hongos los preparó para afrontar el ataque final a la cima del Tozal: una pedrera con dos trepadas y fuerte pendiente. Las condiciones en la cima eran duras, con lluvia, frio (2cº) y visibilidad muy reducida. Pero no se acababa ahí. Ahora les esperaba un fuerte descenso con barro y piedra mojada hasta el refugio de los Fenales, donde volvían a encontrar avituallamiento. Ahora hay que llegar hasta Nocito. Un pequeño tramo de pista con un repecho les llevó hasta el inicio del camino de las Arrayas, una senda llena de eses que baja hasta el paraje de la Paúl. El terreno está encharcado y es difícil progresar. Aquí tomaron ya un camino directo hacia Nocito en el que tuvieron que cruzar el barranco Cuello, “lavando” casi todo el barro acumulado en sus piernas. Antes de atravesar la meta había que recorrer toda la calle principal del pueblo, donde los vecinos aplaudían y animaban a los corredores a pesar de la lluvia, lo cual era de agradecer. Más tarde, la comida y entrega de premios. La meteorología, lejos de deslucir la prueba, le dio ese punto de dificultad extra que hará que sea recordada por sus participantes, que probaron su fuerza de voluntad hasta el extremo, registrándose tan sólo un abandono.

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