Ascenso a Nabaín (1.796 m.) desde Ascaso


El domingo 24 de noviembre diez montañeros del Club Litera partían de Binéfar en dirección a Sobrarbe inquietos por la meteorología que podían encontrar. Las previsiones eran malas y ya habían provocado la modificación de la actividad de media montaña originalmente planificada en el valle de Benasque que, como luego se demostró, se cambió acertadamente a una cota más baja para evitar los vientos y el frío. El destino escogido fue la cumbre del Nabaín (1796 m.) o de Santa Marina, por estar el monte coronado con las ruinas de una ermita dedicada a esta santa. La ruta se inicia en el pueblo de Ascaso en el que sorprende nada más llegar un bonito reloj de sol pintado en la pared de una borda restaurada para la celebración de la Muestra de cine más pequeña del mundo. Este es un pueblo curioso, pero volvamos a lo que nos ocupa. Una vez todos agrupados, salieron por la carretera que da acceso al lugar para tomar un camino a mano derecha, a partir de aquí el sendero está marcado con hitos y es fácil seguirlo. Son 800 metros de desnivel de una tirada, no demasiado empinados pero sin descansos. Las vistas a la Peña Montañesa y otras cimas pirenaicas nevadas distraen a los montañeros del esfuerzo. El premio es la cima, con vistas todavía mejores. Aprovechan para tomar algo, una foto y decidieron hacer la ruta circular, descendiendo por uno de los barrancos. Desde ermita se dirigieron al este, paseando junto al acantilado, con vistas magníficas al Pirineo. Luego, para acometer el descenso hubieron de buscar la entrada del barranco entre campos nevados de erizón y en lo alto de un pequeño cerro descubrieron un pozo de hielo. Una vez hallaron el barranco descendieron por él hasta enlazar con la senda de Morillo de Sampietro, hacia el que caminaron hasta que decidieron ya regresar de nuevo a Ascaso, parando a comer sentados al sol, disfrutando del magnífico día con el que se habían topado. Un cómodo regreso a Ascaso por sendas y caminos bañados por la luz anaranjada de una tarde otoñal puso el colofón a una magnífica jornada de media montaña del Club Litera.

Deja un comentario