Barranco de San Martín de la Bal d’Onsera


Ocho barranquistas participaron en el descenso del barranco de San Martín de la Bal d’Onsera el sábado 22 de marzo. La meteorología era insegura, en Binéfar llovía a la hora de la salida, pero en la zona del barranco no. Así que allá que fueron. Un tímido sol oculto a veces por las nubes les recibió en el aparcamiento de San Julián de Banzo. Tras prepararse, iniciaron la aproximación, que se realiza por el camino que va la ermita. Son unas dos horas y algún tramo es muy pendiente. Mención aparte para el paso de la Biñeta, equipado con sirgas y pasamanos y bastante inseguro si la piedra está mojada. Mientras lo superaban fueron sorprendidos por un breve chubasco acompañado de bolitas de hielo, tras el cual el cielo se despejó mientras llegaban a la ermita. Visitaron brevemente el monumento, ubicado en un pequeño circo adornado por un cascada y se equiparon con los neoprenos. Volvieron sobre sus pasos un tramo de la senda ya que los cien metros aguas abajo de la ermita están prohibidos a los barranquistas, pues son el hogar de una población de tritón pirenaico. El descenso, de entre tres y cuatro horas de duración es muy bonito, jalonado por numerosos rápeles no muy altos pero no demasiado sencillos. Resaltes, destrepes, un estrecho pasillo y una zona de marmitas, todo rodeado de altas paredes de conglomerado y regado por agua pura y cristalina conforma el Barranco de San Martín. Un barranco imprescindible. A la finalización, el retorno es de tan sólo 20 minutos, que realizaron bajo un sol estupendo.

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