Barranco de Chimiachas


Fueron siete los barranquistas de la sección del Club Litera los que el domingo 12 de junio se dieron un buen madrugón para afrontar la que iba a ser una larga jornada por la Sierra de Guara: el objetivo, Barranco de Chimiachas, uno de los grandes afluentes del río Vero. Iniciaron el recorrido en la aldea de San Pelegrín, de esta forma se reduce la larga aproximación desde Alquezar, desde allí se enlaza por una senda con el camino que viene de Basacol, al poco rato se llega al desvío del paso de los Articazos, desde aquí se puede acceder a la parte final del Chimiachas, pero el objetivo del grupo es ambicioso y prosiguen hasta la cabecera del mismo, por supuesto había que visitar la pintura rupestre del ciervo de Chimiachas, una de las mejores conservadas de todo el Parque de Guara. Un poco más abajo se encuentra el primer rápel una compleja salida desde una instalación en una pequeña alborcera. A partir de ahí varios rápeles cortos para llegar a la parte final, una larga canal dividida en tres rápeles de 45, 25 y 45 metros que desembocan en la famosa Cocineta de Chimiachas, una enorme bóveda con una estrecha abertura en su techo, sin duda uno de los lugares más impresionantes del Vero.

Después de un rápido avituallamiento para reponer fuerzas, la aventura continua, neoprenos puestos, arneses y cuerdas en las mochilas y medio descenso del Vero hasta Alquézar. El caudal, idóneo para disfrute del grupo, recorriendo los hermosos caos formados por las rocas y gozando de las magníficas vistas, viseras, covachos y la hermosa vegetación, hasta llegar al puente de Villacantal. Desde aquí aún queda media hora de subida hasta Alquézar, lugar donde habían dejado un vehículo para terminar.

Después de más de 10 horas finalizaron la jornada cansados pero enormemente satisfechos de esta gran jornada barranquista recorriendo este gran tesoro oscense, la Sierra de Guara.

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