Circular desde Escarrilla al lago de Escarra


Un total de nueve participantes partíamos a las 07:00 horas de la mañana hacia Escarrilla, lugar desde donde comienza nuestra próxima excursión estival.

Nuestro reloj marca las 09:30 horas cuando iniciamos la marcha,  empieza el recorrido junto al Túnel de Escarra, seguimos el trazado de la antigua carretera para inmediatamente tomar un sendero que nos sale a la izquierda, balizado como PR HU 91 y antaño conocido como “el camino de los forzados” por ser el sendero utilizado, a la fuerza, ya lo dice el nombre, por los prisioneros republicanos, para la construcción de la presa del Embalse de Escarra, tras transcurrir un buen cacho por un espeso robredal el ascendente sendero sale a una zona más abierta bajo las paredes de As Crampas. Luego continuamos por un bonito sendero labrado en la roca que va ganando altura mediante unas “zetas” labradas en la roca y desde las cuales podemos divisar unas espectaculares vistas del Valle de Tena, de la Sierra de Tendeñera, de la gran hendidura que forma el modesto Barranco de Escarra y de algunas cimas de la Partacua que tímidamente  asoman tras la también modesta pero imponente Punta Cochata.

Tras un breve paso por un hayedo, el sendero es engullido por el matorral y tras unos minutos de marcha tendremos a la vista la presa del Embalse de Escarra, hacia la que nos dirigiremos para atravesarla. Las vistas, que ya eran suficientemente espectaculares, no hacen más que mejorar, ya con gran parte de la Partacua a la vista y dos de las cimas más representativas del Circo de Ip, Punta Escarra y Pala de Ip así como peña Telera. Al llegar a la presa hacemos una breve parada para tomar aliento y reponer los líquidos, que el sofocante calor y la continua pendiente nos han ido robando. Bordeamos el embalse de Escarra a través de una pista para luego tomar un sendero a la izquierda del camino que nos dirigirá hasta el ibón de Paules o Tramacastilla. El ibón nos sorprende de inmediato por su escasa capacidad de agua, aunque muy normal para la época del año en la que nos encontramos,  situado en un altiplano y sin grandes montañas en sus orillas, cuando lo normal es encontrarlos en el fondo de valles o circos montañosos o a los pies de cimas de gran envergadura, tenemos desde allí butaca de primera fila para admirar Peña Telera y la Partacua, cuyos barrancos nutren a este pequeño ibón. Los prados de sus orillas y el sofocante calor nos invitan a hacer una larga parada para darnos más de un buen chapuzón y reponer la energía perdida.

Continuamos nuestra excursión dirigiéndonos campo a través hacia el collado de Pimandayuelo. La fuerte subida, el calor y el estado descompuesto de la roca nos dificultan mucho el ascenso, convirtiéndolo en más duro de lo esperado. Tras coronar el collado y ante la falta de una visión clara del recorrido por el lado contrario del barranco de Escarra, decidimos volver tras nuestros pasos bajando de nuevo al embalse y descendiendo por el mismo sendero que horas antes habíamos ascendido. Este cambio de plan nos regaló una preciosas panorámicas del Arriel, el Palas, las Frodellas, los picos del Infierno y macizo de Argualas y hasta el de un invitado de excepción como el Midi D’Ossau que se quiso sumar a tan bonita colección.

El sofocante calor y la falta de agua en nuestras mochilas han elevado el nivel de dificultad en esta excursión, que se ha visto compensado con las espectaculares vistas y el buen andar de nuestros  senderistas.

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